«Solo en el Abismo Atemporal del Vacío, el Ser encuentra la plenitud de su no-Ser.”
La elucubración sobre la Realidad Fundamental nos exige ir más allá de los límites del universo que podemos medir y habitar. Si el Big Bang nos dio el Espacio-Tiempo y la Materia-Energía hace 13.800 millones de años, la lógica misma nos impone una premisa ineludible: No es posible que Nuestra Realidad haya surgido de la nada. Algo debe haber existido antes del marco espacio-temporal, y ese algo es la Realidad Fundamental o Primordial. La nombramos: El Vacío Cósmico.
El Vacío, lejos de ser la ausencia total, es la fuente que precede a la manifestación. Es Lo Real, el estado esencial que subyace a todas las cosas y fenómenos.
✨ La Simetría Atemporal: El Todo en Potencia
El Vacío Cósmico es el Todo en Potencia, un estado de potencialidad infinita donde residen las semillas de todo lo que existe.
- Simetría Perfecta: Se concibe como el Todo en equilibrio, una unidad perfecta sin las distinciones ni dualidades (el Yo y el No-Yo) que caracterizan nuestra realidad.
- Dimensión Etéreo-Atemporal: El Vacío reside en esta dimensión. En ella, no hay Espacio-Tiempo ni Materia-Energía, ya que estas estructuras están intrínsecamente ligadas al universo manifestado.
- Apoyo Cuántico: Curiosamente, este concepto encuentra resonancia en la física, donde el vacío cuántico se concibe como un campo de energía fluctuante, lleno de potencialidad, donde partículas virtuales aparecen y desaparecen constantemente.
🌐 La Ruptura y la Tríada de la Manifestación
Nuestro universo, la realidad que experimentamos, surgió por una ruptura de la simetría de este Vacío Primordial.
- El Salto Existencial: Esta transición marcó el inicio del Espacio-Tiempo y la dimensión físico-temporal, donde la potencialidad pasó al estado de acto.
- La Tríada Físico-Temporal: Una vez manifestada, nuestra realidad se compone de tres pilares interdependientes:
- Materia-Energía: El contenido dinámico.
- Espacio-Tiempo: El marco o estructura indispensable para la existencia de la Materia-Energía.
- El Éter o Campo Akáshico: El tercer pilar, postulado como un campo sutil o registro inmaterial que actúa como puente entre la inmaterialidad del Vacío y el universo físico. Si el Vacío es el potencial, el Éter canaliza y registra esa potencialidad en la existencia.
🧘 El EGO y el Retorno a la Unidad
La conciencia individual o EGO es la manifestación psíquica de esta des-simetría primordial. El cerebro, operando dentro del marco espacio-temporal, crea una realidad codificada y nos impone la dualidad (el Yo versus el Entorno).
- La Ilusión de la Identidad: El EGO es una construcción funcional ligada a las coordenadas físicas y un «viaje temporal» que crea la sensación de una identidad separada.
- Fusión con el Vacío: Al estar intrínsecamente ligado a la dimensión físico-temporal, el EGO se desintegra y desaparece por completo al momento de la muerte, perdiendo su sustrato temporal. La esencia del ser que subyace al EGO se integra y se fusiona en la Realidad Primordial. El ser regresa al Todo, resolviendo la dualidad en la unidad.
La Realidad Fundamental (El Vacío) es atemporal e inmaterial. Dado que la ciencia y la mente humana están arraigadas y confinadas a la evidencia empírica y a la estructura del Espacio-Tiempo, nos enfrentamos a una profunda aporía cognitiva:
¿Puede la mente individual, una construcción del EGO arraigada en el Espacio-Tiempo, comprender plenamente al Vacío inmaterial y atemporal que creó al universo manifestado?

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